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Maridaje en Utrera, Sevilla.

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“El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte”. Y eso es lo que han hecho nuestros amigos de Utrera con la ayuda de Manuel López cliente y amigo desde hace muchos años. Quisieron hacer un maridaje con grades platos y nuestros vinos. Con la ayuda del Chef Javier Jiménez y el Sumiller Pedro Barrera lo hicieron posible.

El resultado fue una velada inmejorable rodeada de gastronomía, vino y sobretodo muy buenos amigos.

Os dejamos el maridaje que realizamos para la ocasión de donde podréis sacar muy buenas ideas para vuestros maridajes en casa.

Comenzamos:

Filete de sardina marinada sobre crema de marisco:

 

Para este plato he elegido un Blanco Fermentado en Barrica cosecha 2014, de color amarillo pajizo con reflejos dorados, muestra de su paso por barrica.

Su elaboración se lleva a cabo mediante una doble vendimia, primero para recolectar el TEMPRANILLO BLANCO y unas semanas más tarde la VIURA.

Fermenta en barricas europeas, con una posterior crianza de 3 meses  y  varios en botella. Con una maduración sobresaliente, pero sin perder esa acidez que lo hace fresco y que te invita a seguir bebiendo.

En este plato prevalecen los recuerdos aromáticos marinos, aportados por el ingrediente principal del plato y su crema, así como  ese toque espaciado  y cremoso aportado al marinar la sardina.

De esta manera el vino nos abre las papilas gustativas y nos predispone para fusionar estos matices etéreos de la sardina  con notas de fruta cítrica  y tropical, que engrandecen el plato. A su  vez en boca es equilibrado, fresco y elegante, con un pos gusto persistente donde aparecen recuerdos  de hierbas aromáticas  frescas del  vino y de su marinado.

maridaje filete de sardina sobre crema de marisco

Risotada de boletus y parmesano con aroma de trufa.

 

Para este siguiente plato mi propuesta es el vino más representativo de la bodega Martínez Alesanco Crianza 2012, es un vino que estuvo 14 meses en barrica de roble Americano, con fondos tostados y otros 12 meses reposando en botella.

Elaborado con Tempranillo y Garnacha Tinta, nos recuerda a frutos rojos y negros con notas golosas de vainilla, chocolate y regaliz todo unido a unos finos ahumados aportados por su paso por barrica y unas sutiles notas florales frescas.

La versatilidad de este vino nos permite saborear su personalidad y carácter con clásicos como asados de cordero  o como en este caso , se fusiona magistralmente con este risotto de boletus y parmesano, donde fusionamos la potencia del plato, la untuosidad del risotto y el toque característico de la trufa, con la fruta roja ,los taninos dulces, notas especiadas, y la acidez que tiene el vino haciendo un plato más ligero y fresco, donde conseguimos elevar si cabe la sutileza del vino  y del risotto.

maridaje risoto

maridaje risoto de boleus y parmesano con aroma de trufa

 

Hamburguesita de lechazo con queso de cabra y kétchup espaciado.

 

La combinación de estos dos grandes productos reserva uno de los mayores placeres culinarios.

El vino debe poseer una complejidad y cuerpo, quedando excluidos los vinos ligeros o jóvenes.

Para este plato he apostado por un clásico-moderno, como es Martínez Alesanco Reserva 2010.

Elaborado con las variedades tempranillo y garnacha tinta de viñedos viejos y tras un envejecimiento de 18 meses en barrica y un reposo de 20 meses hasta su salida al mercado.

Vino de color rojo granate intenso y bien cubierto con reflejos rubíes.

En un plato donde la potencia de los ingredientes es tan marcada por la fuerza del sabor del lechazo la cremosidad del queso de cabra  y las notas dulces y especiadas, hay que jugar con un vino potente, estructurado que resalté al plato.

De esta manera el vino nos predispone para fusionar estos matices del lechazo, con notas de frutillos del bosque, combinados con el queso de cabra haciendo que el vino sea mucho más redondo, suave y aterciopelado.

maridaje hamburguesa de lechazo con queso de cabra y kepchup especiado

 

maridaje hamburguesa de lechazo

 

Carrillada ibérica marinada en Oporto con salsa de verduras.

 

Como final para esta cena he elegido nada menos que un vino único y original, NADA QUE VER  2010, que como su nombre indica, poco tiene que ver con los vinos  de Rioja a los que estamos habituados.

Es el primer mono varietal de Maturana Tinta una variedad única de Rioja y que hasta hace unos años estaba en peligro de extinción. En un intento por recuperar nuestro patrimonio vitícola, nace Nada que ver.

Nada que ver, es un vino muy complejo y su maridaje no lo es menos. Hay que pensar en dos opciones, bien tomarlo con platos ligeros para que el vino sea el protagonista del festín, o como en este casó sugerir platos sólidos que equiparen su vigor.

Aquí tenemos por un lado la contundencia de la carrillada, con carácter, que choca con la potencia del vino y sus notas frescas que lo hacen más fácil de digerir y por otro lado el acompañamiento del plato esa sensación agridulce, que aporta la singularidad al plato y al vino, siendo un final amplio y voluminoso, toda una explosión de matices y sutiles fragancias.

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Para finalizar queremos agradecer a nuestro amigo Manuel  el cariño con el que trata y habla de nuestros vinos ente sus amigos. Brindo porque sigamos muchos años más con vino y salud…

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